Mediterráneo

jueves, abril 07, 2011

El Mediterráneo español es un colosal sumidero de CO2

Escollos llamados las Sirenas, en Cabo de Gata. | B25es




Los océanos son los grandes sumideros de dióxido de carbono, ya que retiran de la atmósfera este gas, uno de los responsables del efecto invernadero, exportándolo hacia aguas más profundas.
El Mediterráneo español presenta unos valores muy bajos de CO2, lo que significa que una importante cantidad de dióxido de carbono podría ser todavía inyectada hacia el interior del mar y eliminada de la atmósfera, según un estudio hecho por el velero científico Vell Marí, patrocinado por la Caixa.
Si el sistema "funciona", el mar recibe aportes de CO2 de la atmósfera, que es utilizado, por ejemplo, por el fitoplancton para producir oxígeno y por vegetales como la posidonia para realizar la fotosíntesis, así como para la formación de carbonato cálcico, ambos procesos 'secuestrando' dióxido de carbono de las aguas superficiales.
Desgraciadamente, apuntan los autores del estudio, la capacidad para absorber CO2 está disminuyendo debido a las enormes cantidades que se emiten, que el mar no es capaz de procesar.
El Mediterráneo, una cuenca de evaporación conectada con el Atlántico a través del estrecho Gibraltar, es un área especialmente sensible a la mayor parte de los procesos que actúan sobre el sistema climático global, como la salinidad, la temperatura y el aumento de dióxido de carbono.
La absorción de grandes cantidades de dióxido de carbono y calor provoca cambios significativos en los océanos que son devastadores para sus ecosistemas y los asentamientos humanos que de ellos dependen.
En este caso el CO2 disuelto en el agua se comporta como un ácido, lo que ataca a los carbonatos de animales y rocas, que convierten a los organismos calcáreos -como moluscos, crustáceos y corales, entre otros- en más vulnerables a la disolución.

Análisis de las aguas

El estudio, en el que ha participado también la Fundación para la Conservación de Animales Marinos, ha analizado la absorción y la emisión de CO2 en el litoral mediterráneo español, especialmente importante en el período invierno-primavera, en un proceso que ayuda a combatir los efectos de este gas en el calentamiento global.
Según las muestras tomadas, las aguas de las costas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares presentan 250 microatmósferas de CO2 disuelto -300 en el litoral andaluz- por debajo de la presión parcial de este gas en la atmósfera (375), debido sobre todo a la temperatura del agua y al alto índice de salinidad durante el período estudiado.
Esta diferencia indica "claramente", señalan los autores del estudio, que de enero a abril de 2009 el Mediterráneo español actuó como un importante sumidero de dióxido de carbono atmosférico.
Estas muestras de agua han sido analizadas por el Grupo de Investigación Química Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (QUIMA) y los resultados se incluirán en la base de datos del proyecto europeo Carboocean, cuyo objetivo es conocer el balance del carbono marino de los últimos 200 años.
Para determinar la relación de la presión parcial del CO2 o su proporción en la mezcla total de gases en el océano, el Vell Marí registró de forma continúa los valores de salinidad y temperatura con termosalinógrafo, y la concentración de clorofila a través de un fluorómetro.
"El sistema que tenemos aquí mide el ph en el agua de mar. Se toma una muestra, se pasa a través de un serpentín, se mezcla con un indicador y medimos qué color resulta al mezclar ese indicador con el agua de mar", explica el investigador del grupo QUIMA Melchor González Dávila.
La comunidad científica advierte de que el exceso de dióxido de carbono puede revertir el proceso: el mar se convierte en un emisor de CO2 y alimenta el calentamiento global.
Efe

domingo, marzo 06, 2011

El Mediterráneo es un mar peligroso y traidor

Borrascas perfectas, por Arturo Pérez-Reverte




He leído con atención tu carta. Hablas del mar y también de laborrasca en que te ves, de la incertidumbre y de la vida. Deduzco que eres muy joven, y hay algo que quisiera contarte sobre eso. Yo tengo 59 años y amo el mar, pero ya sólo navego por el Mediterráneo. Pasó la edad en que me seducían otros mares y otras costas. Con canas en la barba y arrugas en la cara acabé confirmando que mi verdadera patria es ese lugar viejo y sabio, memoria de velas blancas y naufragios, por donde vinieron los héroes, los dioses y las antiguas leyendas que me educaron con rumor de resaca, en playas donde, al fuego hecho con madera de deriva, hombres de manos encallecidas por remos y redes, piel curtida y ojos quemados de sal, fumaban tabaco negro, hervían calderos de arroz y asaban sardinas. Quien no conoce de esas aguas más que las orillas, las cree siempre apacibles, azules, de mansos amaneceres y rojas puestas de sol. Ignora que algunos de los más furiosos temporales pueden desatarse en ellas sin previo aviso: el mar golpeando de manera despiadada, voluble y traidor. 

En realidad, ningún mar es mala gente. Es el viento el que lo hace peligroso y mortal. Pero, a diferencia del Atlántico, donde los temporales pueden a veces prevenirse en intensidad, trayectoria y duración, y donde la ola suele ser larga y tendida, más gobernable, el Mediterráneo desata su furia de improviso, con vientos inesperados y una ola corta, asesina, que machaca los barcos y agota a quienes los tripulan. Viví entre marinos desde niño, y me crié con relatos de buques y mar. Nunca olvidé el respeto con que viejos capitanes, curtidos en todos los océanos, hablaban de la mar terrible que los temporales del norte levantan en el golfo de León. Después, con el paso del tiempo, yo mismo tuve ocasión de comprobar en persona cómo es capaz de golpear el azul Mediterráneo cuando se torna malhumorado y cabrón. Cuando se pone barbas grises. 

De una de esas situaciones hablé aquí alguna vez: fue a bordo del petrolero Puertollano, navidad de 1970, y tuvimos una mar horrorosa doblando el cabo Bon, frente a la costa de Túnez, con olas de diez metros y viento que en la escala Beaufort se conoce como temporal duro, de fuerza 10. En otras ocasiones tampoco escapé a los temibles mistrales del golfo de León o a las noroestadas duras del canal de Cerdeña; con la angustia que supone, en esos casos, estar al mando de tu propio barco, tomando las decisiones, y que éste sea un velero con tripulantes de cuyas vidas eres responsable. Y te aseguro que un mistral de fuerza 8 pegando en la amura de estribor durante horas, con sólo una trinquetilla arriba, la mayor reducida al último rizo y el barco -valiente, fiel y marinero, bendito sea- navegando a ocho nudos escorado hasta el trancanil, dando pantocazos, macheteando entre rociones y rachas la maldita ola corta mediterránea, es algo que, por mucho que ames el mar, puede hacerte renegar de él, de los barcos y de la madre que te parió. 

Sin embargo, hay algo bueno en eso. Cuando todo acaba felizmente, si el barco navegó bien gobernado y estás a salvo en aguas tranquilas, hay algo que caldea tu espíritu con legítimo orgullo: pasaste la prueba. Llevaste a puerto el barco, a los tripulantes y a ti mismo. Eres marino. Hiciste las cosas como debías, y ahora estás a salvo. Librado a tus propias fuerzas, con los dientes apretados, sin aspavientos, estuviste allá lejos, donde nadie puede decir basta, oigan, paren esto que me bajo. Y, por mucho título de capitán de yate que tengas en casa, posees el mejor certificado náutico del mundo: saliste vivo, con tu barco. Porque si es verdad que el mar, cuando se lo propone, acaba matando a cualquiera, incluso al mejor marino, también es cierto que primero liquida a los torpes, a los arrogantes y a los imbéciles; a quienes carecen de la suficiente experiencia o la humildad -que allí son sinónimos- para comprender que el mar, reflejo exacto de la vida, con sus borrascas imprevistas y sus arrecifes acechando en alguna parte, es lugar peligroso. Y que una saludable y constante incertidumbre, la desconfianza de quien se sabe siempre en territorio enemigo, ayuda a mantenerse vivo. 

Y, bueno. Eso es todo, o casi. Sólo quería decirte que, lo mismo que el mar, espejo de la vida, también la tierra firme -engañosamente firme- tiene borrascas perfectas que discurren por el corazón del ser humano, probándolo, tanteando su resistencia y su coraje. Y que no hay mejor adiestramiento y ojo marinero para enfrentarse a ellas, aparte una saludable incertidumbre, que la lucidez, la tenacidad y la cultura. Ellas te ayudarán a sobrevivir entre tus particulares temporales de fuerza 8. Y en el peor de los casos, si no queda otra, a perderte con tu barco luchando hasta el final, silencioso y sereno como un buen marino. Con el consuelo de que lo hiciste todo lo mejor posible. 

viernes, diciembre 31, 2010

250.000 millones de partículas de plástico flotan en el Mediterráneo

Un grupo de biólogos de Francia y Bélgica acaba de publicar un estudio en el que se mide la cantidad de residuos de plástico que flotan en el Mediterráneo. El impresionante resultado no deja lugar a dudas sobre la gravedad de un problema que constituye, por sí solo, una grave amenaza biológica para las formas de vida que pueblan nuestros mares.
Cerca de 250.000 millones de fragmentos de plástico de un peso medio de 1,8 miligramos, lo que arroja una cantidad total superior a las500 toneladas. La estimación procede del análisis de muestras de agua tomadas el pasado mes de julio en las costas de Francia, el norte de Italia y España, a profundidades comprendidas entre los 10 y 15 cm.
"Los resultados apuntan a que existen cerca de 250.000 millones de partículas microscópicas de basura en todo el Mediterráneo", apunta François Galgani, del Instituto Francés para la Exploración del Mar (Ifremer).
Virutas de plástico
La impresionante cifra se ha calculado a partir de las 4.371 pequeñas virutas de plástico halladas en las muestras "cuya extrapolación arroja una cantidad totaal de 500 toneladas para todo el Mediterráneo", asegura Galgani. El 90% de las muestras han sido recogidas por voluntarios de la expedición MED (Mediterranean in Danger), y en la práctica totalidad de ellas han sido encontradas partículas de contaminantes plásticos.
El muestreo sólo se ha realizado en aguas superficiales y el resultado anunciado por los investigadores es, aún preliminar. Durante 2011, se tomarán más muestras en Gibraltar, Marruecos, Argelia, Túnez, Cerdeña y el sur de Italia, lo que hará posile tener un cuadro más completo de la situación.
Sin embargo, recalcan los biólogos, lo que sí se sabe a ciencia cierta es que las micropartículas de plástico se mezclan con el plakton y son ingeridas por peces pequeños que, a su vez, son presas de depredadores de mayor tamaño, lo que termina por afectar a todo el ecosistema.
La única solución sería la de parar las micropartículas en los lugares en que se generan, un fin para el que los investigadores piden que se cambien las normas sobre biodegradabilidad de los artículos de consumo en toda la Unión Europea. Se calcula que cada año se vierten clandestinamente en el Mediterráneo 400.000 toneladas de hidrocarburos.
JOSÉ MANUEL NIEVES / MADRID ABC

jueves, diciembre 16, 2010

Una visión del Mediterráneo


El Mediterráneo ha sido definido de muy diversas maneras: “La forma que tiene Dios de ser azul”, de Manuel Vicent, “Mar seductor y embaucador de audaces”, de Joseph Conrad, “El mar color de vino”, de Homero o “El mar con los colores del lomo de una caballa”, de Van Gogh. Bellas aproximaciones a un mundo rico e inabarcable.
Ferres Gurt (España 1954), biólogo y marino, que ha recorrido sus aguas y sus costas durante más de 30 años, traza con auténtica pasión una miscelánea caleidoscópica en la que cabe todo, nada parece escapar a su observación enamorada. “Recuerdos y sensaciones que llevan a la búsqueda de historias, que incitan a intentar entender algo de lo que subyace en este mar acogedor y laberíntico. Paisajes que incitan a bucear en los libros y libros que empujan a visitar paisajes, en un trayecto de ida y vuelta repetido en interminable”.
Los primeros capítulos están dedicados al nacimiento del mar, su formación laberíntica en dos grandes cuencas occidental y oriental, subdivida en cuencas menores que llegan a recibir nombres propioscomo el mar de Alborán, el Balear, el de Liguria, el Tirreno, el Adriático, el Jónico, el Egeo, el de Libia y el de Levante. La gran cuenca occidental alcanza los 3.500 metros de profundidad en el Tirreno y 4.000 al este de Sicilia, mientras que la oriental llega a los 3.000 metros en la planicie abisal que se extiende entre Turquía y Egipto. Salpicado de islas y con altas montañas que parecen asomarse al mar por todas partes, Sierra Nevada y Rif-Atlas al de Alborán, los Alpes nevados al de Liguria, la cordillera del Tauro y del Líbano al de Levante.
Capítulos dedicados también a sus olas, mareas, meteorología, vegetación, gentes, vientos inconstantes y de nombres sonoros(bóreas, tramontana, gregal, siroco, levante, mistral) para insistir en que la meteorología local es sumamente compleja y requiere del consejo de los lugareños; a sus incontables islas, desde la inmensa Sicilia con casi cinco millones de habitantes hasta los más de mil islotes habitados solo por aves marinas y conejos. Recuerdo ahora el divertido relato de Stewart en Tres maneras de volcar un barco sobre sus esforzadas primeras aventuras marineras en las islas griegas del Egeo.
Hay más mares mediterráneos -encerrados entre tierras- en el mundo, pero solo el nuestro ha dado nombre a un clima, fruto del cual el paisaje es amable y frágil, ya que la vegetación ha de medrar en unas condiciones aparentemente suaves pero realmente difíciles. Clima propicio al fuego que ha causado una asombrosa adaptación de muchas plantas que rebrotan con fuerza aprovechando el abonado fugaz de las cenizas.
La historia, la arqueología, la mitología, la pesca, la navegación son otros de los muchos temas abordados con amenidad e interés permanente. En ellos nos descubre el sentido de expresiones o símbolos que usamos inadvertidamente, como el de la marca Nike vinculado a una de las esculturas más conocidas del mundo antiguo, la Victoria de Samotracia, Niké en griego.
Y así paseamos encandilados por sus páginas, llenas de sabiduría, con una memoria envidiable, y que logra plenamente el incitar al conocimiento, a la observación, a la interrogación; a una forma muy diferente de vivir, viajar y navegar en la que la mirada curiosa al entorno. Nos permita disfrutar de cumbres nevadas durante una travesía primaveral, de la armonía del olivo y el ciprés plantado por una mano humilde y sensible en un acantilado imposible, de las pequeñas embarcaciones de madera y sus artes marineras que apenas subsisten.
A este respecto, resume bien su pensamiento el siguiente párrafo: “Los barcos se han convertido en depositarios de sueños y proyectos, en instrumentos de una posible pero poco probable libertad, las marinas no son más que aparcamientos en las que los barcos flotan. El barco no es ya una herramienta para la vida cotidiana en el mar, sino una prima donna que necesita largas sesiones de preparación y maquillaje para una corta salida que debe ser espectacular y programada en fecha fija. Dudo que estos escenarios me hubieran contagiado nunca la pasión por el mar”.
Lectura para todos, curiosos y navegantes, pescadores y viajeros, amantes de la historia, de las ruinas, de la arqueología, de las tradiciones y las leyendas, de las plantas, los árboles y de cualquier muestra de vida. Escrito con sincera pasión y hondo conocimiento, con rico y bello vocabulario que rescata del olvido o la incomprensión.

sábado, diciembre 04, 2010

Incendio incontrolable en la ciudad de Haifa (Israel)


España va a enviar cuatro aviones para sofocar incendio en Israel en el que ya han muerto, al menos, 40 personas. Igualmente, EEUU ha decidido ayudar y ha emitido una declaración de desastre, lo que libera fondos para este fin.
Efe. Jerusalén/Washington
03-12-2010
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Israel lucha con desigual éxito por contener con ayuda internacional el mayor incendio de su historia, en el que han muerto 41 personas y que carecía de medios para controlar en solitario, como reconoció hoy el propio primer ministro Benjamín Netanyahu. "Nuestros medios de extinción de incendios no pueden aportar una respuesta a fuegos forestales de esta magnitud, especialmente con los vientos actuales", dijo en una reunión de su gabinete convocada de urgencia en la sede del Ministerio de Defensa, en Tel Aviv.
Desde primera hora de la mañana han ido aterrizando en el Estado judío aviones y helicópteros apagafuegos, coches de bomberos y unos 150 bomberos extranjeros, enviados por Grecia, Chipre, Gran Bretaña y Turquía, informó el Ejército israelí. La Autoridad Nacional Palestina (ANP, gobierno palestino) ha enviado varios camiones apagafuegos a la zona. Se espera además la llegada de la cooperación de países como Egipto, Jordania, Francia, Croacia, Rusia, Estados Unidos, Rumanía y España.
La ayuda española, integrada por cuatro hidroaviones de la Fuerza Aérea, despegó hacia las 13:00 hora española (12:00 GMT) de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), según anunció en Getafe la ministra de Defensa, Carme Chacón. Los aparatos tienen por delante 19 horas de trayecto con tres escalas técnicas, por lo que en principio estarán mañana en Israel, señaló la Embajada de España en Tel Aviv en un comunicado.
Los comentaristas y enviados especiales en la zona de los medios israelíes coincidían por la mañana en que los primeros aviones contra incendios foráneos habían mejorado la batalla contra el fuego, pero la situación dista de estar bajo control por los vientos fuertes y la imposibilidad de los equipos israelíes de trabajar de noche, que han borrado el optimismo inicial.
El fuego se encuentra en los alrededores de la tercera mayor ciudad del país, Haifa, concretamente a las puertas de Tirat Carmel, una pequeña ciudad ubicada a apenas un par de kilómetros del barrio más meridional de Haifa, Dania, que han sido desalojados. El fuego ha arrasado un kibutz, 2.000 hectáreas en el norte del país y obligado a evacuar de sus hogares a 15.000 israelíes.
La tragedia ha puesto al descubierto la falta de medios humanos y materiales del país para un reto de estas características, algo de lo que venían alertando repetidamente desde hace años comités de investigación, el controlador del Estado y el departamento contra incendios, huelga de bomberos incluida en 2009. Sirva como ejemplo que la flota israelí de aviones apagafuegos apenas puede transportar pequeñas cantidades de agua, carecen de las luces para volar de noche y no están en alerta constante porque pertenecen a una empresa privada. El titular de Interior, Eli Yishai, ha anunciado una investigación oficial sobre los "fallos en la preparación de Israel contra los incendios".
La indignación era la tónica general hoy en la prensa israelí, con una pregunta en el aire: ¿Cómo va a lidiar Israel con las consecuencias de un conflicto bélico serio con Irán o Hezbolá si tiene que pedir ayuda al mundo para sofocar un incendio?. En una columna en el diario "Haaretz", el periodista Aluf Benn compara el desastre con cómo pilló completamente desprevenido al país el ataque sorpresa árabe en la Guerra del Yom Kipur de 1973.
El incendio puede, sin embargo, tener un "efecto colateral" positivo: el deshielo de las relaciones con su tradicional aliado, Turquía, gravemente dañadas desde el asalto militar del pasado mayo a la "Flotilla de la Libertad", en el que murieron nueve personas de ciudadanía u origen turco.
Hoy, por primera vez desde que tomó posesión del Gobierno en marzo de 2009, Netanyahutelefoneó a su homólogo turco, Recep Tayip Erdogan, quien ofreció dos aviones contra incendios a iniciativa propia, sin que mediara petición israelí. "Apreciamos mucho esta movilización y estoy seguro de que será el comienzo hacia la mejora de las relaciones entre nuestros países", le transmitió Netanyahu, según un comunicado de su oficina. Netanyahu y varios de sus ministros se desplazaron a la zona para observar en helicóptero los daños causados por el incendio y animar a los heridos en el hospital Rambam de Haifa. Se desconoce de momento la causa del incendio, inicialmente atribuido a la quema de basura en un vertedero ilegal de la zona, pero que ha llevado al arresto de dos residentes de la ciudad drusa de Daliat al-Karmel por presunta acción premeditada.

martes, noviembre 23, 2010

El Mediterráneo nos sale caro


El comprensible empeño del Gobierno por celebrar en Barcelona una nueva Cumbre de la Unión por el Mediterráneo no nos está saliendo gratis. Es difícil todavía hacer un cálculo exacto, pero los expertos en eventos de este tipo, estiman que el nuevo aplazamiento sufrido por la Cumbre va suponer unas pérdidas para las arcas del Estado de más de un millón de euros.
La cumbre estaba fijada para el pasado día 21 de noviembre, en un segundo intento, tras haber sido descartada la primera fecha, del 6 de junio. Ahora la decisión, a la vista de que la reanudación de las negociaciones entre árabes e israelíes no estaba nada clara, se tomó con sólo una semana de antelación, lo que provoca que muchos gastos resulten inevitables.
El Gobierno había autorizado la contratación de la organización material de la Cumbre a la empresa G.L. Events CCIB, propietaria del Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona, con un presupuesto de algo más de tres millones de euros. Previsiblemente, la empresa, que ya vio como se frustraba la operación para la primera fecha citada, repercutirá al Ejecutivo el coste que le supondrá haber tenido bloqueado el Centro de Convenciones para otra actividad o las inversiones que haya realizado para su acondicionamiento. A ello hay que sumar algunos otros gastos, como los proyectos de interior encargados, o la compra de moquetas o paneles pasando por los artículos de papelería ya encargados o por algunas acreditaciones que deben ser impresas con tiempo, como las de las Fuerzas de Seguridad. Otros, como alquileres de coches, dietas, servicios de catering, etc, se habrán podido cancelar a tiempo.
En el aspecto político, si el primer aplazamiento supuso no poder materializar lo que se esperaba iba a ser uno de los momentos estelares de la Presidencia española de la UE, el segundo ha supuesto un nuevo desencanto. El Gobierno quería hacer coincidir la cita con el 15 aniversario del arranque del Proceso de Barcelona, que lanzó el diálogo euromediterráneo, pero además, esperaba que la celebración de la cumbre animara al presidente de Estados Unidos, Barack Obama a viajar a España, aunque Washington no participaría formalmente en la reunión. Obama estaba en Lisboa en la Cumbre de la OTAN y era un momento propicio. El gran anhelo de Zapatero de recibir en España a Obama se vio frustrado una vez más.
A España, que intenta ahora una nueva fecha para antes de fin de año, sólo le queda confiar en que israelíes y palestinos se vuelvan a sentar a negociar y se cree un clima más propicio para que se avance en el diálogo entre Europa y los países del sur del Mediterráneo. 

Blog de Luís Ayllón

jueves, septiembre 16, 2010

La "gamba asesina" crea el terror en aguas británicas



El servicio de Medio Ambiente del Reino Unido ha constatado por primera vez en aguas británicas la presencia de una especie de "gamba asesina" que podría amenazar a la fauna autóctona, según publicaron los medios de este país.

La voz de alarma saltó después de que unos pescadores encontraran en el embalse de Grafham Water, en Cambridgeshire (sureste de Inglaterra) unos ejemplares de esta gamba, del género "dikerogammarus villosus".
La presencia de estos crustáceos podría poner en peligro a insectos como los "caballitos del diablo" (tigópteros) y los "nadadores de espalda" (notonectidae) que se pueden ver habitualmente en los lagos y ríos británicos y cuya desaparición afectaría a otros animales autóctonos que se alimentan de ellos.
Esta gamba, que se ha expandido rápidamente en los últimos años desde el oeste de Europa, no supone ninguna amenaza para el agua potable, pero ya se ha advertido a los pescadores que usan el embalse que se aseguren de que no llevan ejemplares a otros lagos o pantanos.
El subsecretario de Estado de Medio ambiente, Richard Benyon, expresó su "absoluta preocupación" por el "elevado número de especies invasoras encontradas en el Reino Unido".
"Los servicios medioambientales han actuado rápido para poner en marcha las medidas de bioseguridad necesarias y aún estamos investigando cuál es la extensión del problema para proteger a la fauna nativa y a los peces jóvenes del potencial peligro que supone la presencia de estas gambas", afirmó Benyon.
Las gambas, apodadas "asesinas" porque matan a numerosas presas pero sólo se comen a algunas, tienden a hacerse con el dominio de los hábitats a los que llegan, acabando incluso en ocasiones con la extinción de las especies nativas.

El Imparcial

miércoles, septiembre 15, 2010

El brutal calentamiento del Mediterráneo


El Mediterráneo está que arde, Elena Soto, Baleopolis, Vía El Mundo.


Aunque a primera vista puede parecer una ligera fiebre, de tan sólo unas décimas, el Mediterráneo está que arde; entre 1948 y 2006 el aumento medio de la temperatura de las aguas superficiales en el litoral español se incrementó entre los 0,12 y los 0,5 grados centígrados. Esta cantidad, en principio insignificante, adquiere otra dimensión si tenemos en cuenta que el agua necesita un largo periodo de tiempo para calentarse o para enfriarse. Lo que implica, en la práctica, que pequeñas elevaciones de temperatura requieren que el mar absorba cantidades ingentes de calor.

El calentamiento del Mediterráneo progresa a un ritmo que duplica la tasa de calentamiento del océano global y diferentes estudios realizados sobre organismos marinos muestran evidencias claras de que este cambio afecta a los ecosistemas marinos y que sus efectos adversos ya han comenzado a apreciarse en hábitats como las praderas de Posidonia oceanica, que muestran síntomas de deterioro asociados a esta perturbación.


"Junto con el Ártico, el Mediterráneo es uno de los lugares más sensibles al calentamiento global, explica Susana Agustí, investigadora del Imedea (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, centro mixto del CSIC y de UIB) y aunque presenta sus propias peculiaridades funciona como un océano en miniatura, en él se reproducen los mismos procesos que operan en los grandes océanos, por lo que es un laboratorio ideal que puede servir de modelo para el estudio de los impactos de este fenómeno a gran escala".

En la naturaleza los fenómenos no están separados en compartimentos estancos, todo está relacionado y cuando algo se altera se pone en marcha una cadena de imprevisibles consecuencias que acaba afectando a la totalidad y, en ocasiones, de una manera que quizás no es la que habíamos imaginado, porque todo cambio conlleva riesgos asociados.

Fenómenos combinados

Entre 2003 y 2009 la superficie del Mediterráneo ha alcanzado en algunos momentos casi los 30 grados –una temperatura propia del ecuador– este hecho está relacionado con altas tasas de mortalidad de la Posidonia pero además, añade Agustí, tiene otras consecuencias, como la acentuación de la estratificación de las capas de aguas, lo que significa que éstas cada vez se mezclan menos y que la superficie se va progresivamente empobreciendo.

Y es que el aumento de temperatura no sólo está ocurriendo con las máximas sino también con las mínimas, un fenómeno menos llamativo y perceptible, según esta investigadora, pero también de gran relevancia, ya que afecta no sólo a las tasas de crecimiento y de mortalidad del fitoplancton o a los ciclos de producción de diferentes especies locales, sino que por añadidura favorece el éxito de las invasoras que encuentran un entorno favorable en un mar que tiende a la tropicalización.

Pero la elevación de la temperatura de las aguas no es el único fenómeno ambiental asociado al cambio global, existen otros como el incremento de los niveles de radiación UV, la acidificación de las aguas o el aumento en los niveles de hipoxia, y lo que puede ser más revelador, el efecto combinado de todos estos factores y sus posibles consecuencias en los organismos y ecosistemas litorales Mediterráneos, y en concreto en Baleares. Y este es el principal objetivo del proyecto del Plan Nacional Evaluación de los impactos del cambio global sobre ecosistemas marinos Mediterráneos (MEDEICG), al frente del que está la doctora Agustí, y en el que participan diferentes investigadores del IMEDEA como Nuria Marbà o Carlos Duarte.

Se trata de una iniciativa experimental pionera que espera que sus resultados contribuyan a esclarecer la capacidad de respuesta de los ecosistemas marinos frente al calentamiento global, una investigación fundamental para poder avanzar en el desarrollo de modelos predictivos generales basados en el ciclo de carbono en la biosfera y en los gases relacionados con el cambio climático.

Hasta ahora los estudios se realizaban generalmente por separado, temperatura por un lado, radiación ultravioleta (UV) por otro, pero todo actúa conjuntamente. El deterioro de la capa de ozono en la estratosfera se consiguió frenar en 1987 tras el Protocolo de Montreal. Sin embargo, la concentración actual no ha conseguido recuperar los niveles normales existentes en 1960. Y las últimas predicciones indican que hasta el año 2065 no lo hará, lo que implica que el aumento de la radiación UV que alcanza la superficie del océano todavía persistirá durante al menos 50 años más.

La luz UV afecta a los organismos acuáticos (inhibición de la fotosíntesis, daños al ADN o mortalidad al fitoplancton), en definitiva, puede influir negativamente en numerosas especies y ecosistemas marinos, como las comunidades de pico-fitoplancton del Mediterráneo. Otras amenazas derivadas del aumento de las concentraciones de CO2 en la atmósfera y su acumulación en el océano es la acidificación, que puede representar un impacto importante para la biodiversidad marina –los últimos estudios apuntan a que las respuestas de los organismos a la acidificación pueden ser mas complejas de lo que se pensó en un principio–; sin embargo su impacto en el océano tiene todavía una base experimental pobre.
Cuantificar los cambios en la temperatura del agua, en las propiedades físicas y químicas del litoral, en las comunidades de plancton o en el hábitat de la Posidonia; realizar series temporales de medidas de salinidad, concentraciones de sales nutrientes o carbono orgánico disuelto; evaluar los cambios en la capacidad del sistema para absorber o emitir CO2 a la atmósfera; o experimentar el efecto de la radiación UV, la acidificación y la temperatura sobre la supervivencia, crecimiento y metabolismo de organismos bentónicos son algunas de las actuaciones concretas incluidas en este proyecto.
Las conclusiones de este estudio, que finalizará en 2013, contribuirán al mejor conocimiento del Mediterráneo y de los océanos en general, desvelándonos algunas claves de la capacidad de los organismos y los ecosistemas marinos para sobrevivir a las presiones ambientales forzadas por el cambio global.

martes, agosto 03, 2010

El Mediterráneo es el mar más amenazado del mundo

 
El Mediterráneo se agota. El proyecto Censo de Vida Marina, el primer gran catálogo del mar en el que trabajan desde hace una década más de 300 científicos, ofrece una imagen desoladora de la vida del «mare nostrum». Los últimos datos le sitúan a la cabeza de los mares y oceános más amenazados del planeta, seguido de cerca por el Golfo de México y China. De las 25 zonas estudiadas en todo el mundo, es el que obtiene peor puntuación en sobrepesca, contaminación, destrucción de ecosistemas marinos y el que más acusa la subida de la temperatura, como consecuencia del cambio climático. La investigación, en la que han participado 14 científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), también le coloca en el ránking de aguas con mayor número de especies invasoras y a mucha distancia de otras zonas con la misma amenaza. El trabajo se publica en un número especial de la revista «Plos One».
 
El gran catálogo del mar ha identificado hasta la fecha 637 especies foráneas en la región mediterránea que amenazan con desplazar a la flora y fauna marina autóctona. La segunda en la lista, la zona europea del Oceáno Atlántico cuenta 245 especies «extranjeras». Muchas de las medusas, moluscos o crustáceos han pasado al Mediterráno desde el cálido Mar Rojo a través del canal de Suez. Lo hacen desde que la actividad humana ganó ese atajo a la Naturaleza. Pero la velocidad con la que lo hacen ahora se acelera y su distribución por el Mediterráneo también parece haber pisado el acelerador. El aumento de temperatura estaría favoreciendo el establecimiento de especies de regiones más cálidas como el Mar Rojo. 
 
El impacto que tienen en el Mediterráneo depende de su capacidad para adaptarse a su nuevo hábitat y de la relación que tenga con las formas de vida autóctonas. Las que más preoucpan son las que pueden dañar a las espcies que explotamos en la pesca o dañan al turismo, otra de las actividades económicas más importantes de la costa Mediterránea. Un ejemplo claro de cómo puede afectar al turismo es la presencia de medusas.
 
El futuro no es halagüeño. «Probablemente estas amenazas crecerán en el futuro», teme Marta Coll, una de las participantes españolas en el proyecto Censo de Vida Marina. A los manidos efectos del cambio climático se suman el exceso de población que albergan sus zonas costeras, las peculiares condiciones geográficas que lo convierten en un mar cerrado y la actividad humana, desarrollada intensamente en esta zona desde la antigüedad. Tampoco ayudan los intereses socioeconómicos y políticos «que hacen difícil una gestión coordinada y sostenible de los recursos marinos», apunta Coll.
 
Un tesoro bajo el mar
 
La información sobre el Mediterráneo que arroja el censo marino ofrece también una cara amable. El Mediterráneo es un mar sorprendentemente rico. Sus aguas se degradan, aunque albergan una gran diversidad marina. En la lista de aguas con mayor riqueza se sitúa en cuarta posición, sólo superada por los mares de Australia, Japón y China. Los puntos con mayor concentración de especies están en el Estrecho de Gibraltar, el Mar de Alborán, el Mediterráneo español y el norte de los mares Adriático y Egeo.
En diez años, el censo marino ha identificado más de 33.000 especies, 17.000 se encuentran en el Mediterráneo. Sólo es la punta del iceberg. Hay aún un 75% de especies por descubrir
 

martes, julio 06, 2010

El Mediterráneo es un mar lleno de riesgos

 

El Mare Nostrum no es el Golfo de México, ni mucho menos, pero sobre sus aguas flotan plataformas petroleras con capacidad extractiva superior a la de ese agujero negro en que se ha convertido la ´Deepwater Horizon´, que empezó a formarse el 20 de abril. Aquel día una explosión submarina en una plataforma petrolera del gigante energético BP (British Petroleum) desencadenó la que ya es la mayor catástrofe ecológica de la historia de Estados Unidos.

PALMA | ALBERTO MAGRO A un ritmo implacable de 60.000 barriles de crudo diarios, el vertido en torno a la hundida plataforma ´Deepwater Horizon´ amenaza los ricos ecosistemas y el lucrativo turismo que dan vida a 3.000 kilómetros de costas en el Caribe y el Golfo de México, escenario del desastre y origen de un intenso debate político, social y económico: ¿Son asumibles los riesgos que supone la perforación en busca de petróleo en aguas cada vez más profundas?

Las petroleras y el ejército de profesionales y científicos que comen de sus beneficios repiten sin desmayo que sí, que el vertido en un pozo entre 56.000 que hay en el planeta supone solo un 0,0017% de posibilidades de error. Los ecologistas eluden la gimnasia matemática y sostienen lo que siempre sostuvieron: que es una irresponsabilidad insistir en una cultura del petróleo cuya peligrosidad aumenta en proporción directa a la dificultad de las aventuras de prospección diseñadas para encontrar crudo en un planeta de pozos secos y reservas de crudo menguantes. Y los gobiernos dudan, que no es poco. Sobre todo en Estados Unidos.

Sacudido por el desastre, el mayor consumidor de crudo del mundo acaba de dar un giro copernicano a las tesis que han convertido al imperio del dólar en un engranaje que se mueve casi exclusivamente por combustión de petróleo: Barack Obama ha ordenado la paralización inmediata de todas las operaciones en aguas profundas autorizadas en sus costas hasta que se aclare si son seguras.

Pero la cuarentena en el país que con Bush a los mandos llegó a autorizar prospecciones en las aguas vírgenes de Alaska no ha cruzado el charco. Europa y su Unión Europea observan desde la distancia el daño provocado en aguas ajenas por su mayor petrolera. Tranquilos como si la cosa no fuera con ellos, los dirigentes políticos del Viejo Continente limitan sus declaraciones a la condolencia y el pesar por el desastre lejano. Pero nada más. Al fin y al cabo, Europa no es el Golfo de México y sus mares no tienen fondos tan lucrativos ni amenazas ecológicas tan peligrosas como la fallida plataforma ´Deepwater Horizon´. ¿O sí?

Pues sí. Y no sólo en las aguas que hacen de oro (negro) a potencias petroleras como Noruega y el Reino Unido. También en el Mediterráneo. Entre Gibraltar y el turco estrecho del Bósforo, la Comisión Europa y su proyecto de vigilancia del Mediterráneo (MTP) identifican hasta sesenta zonas de actividad petrolera intensa. Son refinerías, oleoductos, nudos logísticos y pozos marinos de petróleo. Muchos pozos marinos de petróleo. Cientos de pozos marinos de petróleo. Tantos que sólo en aguas de Italia (la gran potencia petrolera europea del Mediterráneo) se han perforado 1.653 en los últimos 50 años. Y muchos están a tiro de piedra de Balears, islas que nadan en un mar de alto riesgo, rodeadas de campos petroleros que crecen a menos de los mil kilómetros que llegó a cubrir la marea negra del Prestige en su recorrido letal y viscoso entre la costa gallega y la costa atlántica de Francia.

El peligro potencial no fluye solo de los 84 pozos activos que alimentan las plataformas italianas del cercano canal de Sicilia. También brota petróleo en Marruecos, Argelia (cuya costa, aunque a menudo se olvide, está más cerca que la de Murcia), Túnez, Malta o Libia. Y en Tarragona: allí, en los fondos bañados por el agua dulce que el Ebro diluye en el Mediterráneo, están los seis campos de petróleo más productivos de España. Justo allí se concentran además los esfuerzos de España por recaudar petrodólares en su subsuelo: de los casi 200 sondeos que, según el Ministerio de Industria, se realizan en aguas españolas, 77 están en Catalunya y casi 80 frente a la vecina Comunidad Valenciana, donde hay seis solicitudes para la exploración y posterior explotación de campos petroleros submarinos. A ellos se unen los siete proyectos en trámite en las costas de Málaga y Almería.

Aunque la gran amenaza está en el norte de África. Las cifras dejan claro por qué: de los pozos de crudo de Tarragona manan hacia la superficie apenas 950.000 barriles de petróleo, equivalentes a la producción de una sola mañana de Argelia (1,8 millones de barriles al día). Por eso es el norte de África el que hace sudar frío a quienes conocen el potencial devastador de un petróleo que late bajo las mismas aguas en las que mojan sus pies los casi 100 millones de habitantes de la costa mediterránea.

El potencial del subsuelo es tal que las petroleras y los estados tienen invertidos más de 50.000 millones en proyectos de prospección costera. Mientras Marruecos busca oro negro a pocas millas del estrecho de Gibraltar en tres grandes campos marinos con 28 perforaciones, Argelia rastrea aguas profundas en una docena de zonas en las que, según estimaciones oficiosas de la siempre críptica industria petrolera, se han perforado 200 pozos de prospección.

Y más intensa aún es la actividad en Túnez y en Libia, potencias petroleras ambas que se lucran con los campos de crudo más suculentos del Mediterráneo. El más grande, el que engorda a un ritmo de 60.000 barriles de crudo al día la plataforma libia de ´Al Bouri´, podría tener hasta 2.000 millones de barriles pendientes de extraer, tantos que en caso de accidente convertirían en leve salpicadura la catástrofe del Golfo de México. Claro que, sin percance de por medio, la marea es de dólares. Lo sabe Túnez, el país vecino más activo en la búsqueda de nuevos pozos de petróleo. Ya tienen 26 campos con 150 pozos, que les permiten extraer 86.000 barriles al día, pero quieren más. Y lo buscan en el mar, en instalaciones como las de ´Oudna´ (donde recogen, 150 kilómetros mar adentro, 20.000 barriles diarios), ´Birsa´, ´Zelfa´, ´Hasdrubal´, ´Ashtart´, ´Isis´ o ´Djrba Island´, la mayoría junto al golfo de Gabes, en el que las petroleras sueñan con encontrar hasta 1.500 millones de barriles recuperables. Y por idéntico paraíso oscuro y pegajoso suspira Malta, isla que desde el centro del canal de Sicilia bucea en busca de petróleo en un área del tamaño de las islas de Mallorca, Menorca y Ibiza juntas.

De ahí que las alarmas estén activadas. Sobre todo entre los grupos ecologistas, que subrayan que el Mediterráneo era hasta el reventón corrosivo en el golfo de México «el mar más contaminado del planeta». «Pese a todo los gobiernos siguen haciendo oídos sordos a la contaminación marina», denuncia Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana Europa, organización que asegura que cada año afloran en el Mediterráneo entre 400.000 y 650.000 toneladas de petróleo y derivados. Y para ello no hace falta accidente alguno: basta con la actividad de buques, refinerías, oleoductos y plataformas como las que se llegaron a planear en la manga de agua que separa Balears de Córcega y Cerdeña.

La cuestión así es qué ocurriría si cualquiera de las estaciones petroleras que horadan el fondo del Mediterráneo siguiese la senda de la ´Deepwater Horizon´ y se fuese a pique. Lo tiene claro otro ecologista, Juan López Uralda, director de Greenpeace España, que huele tragedia y exige una revisión inmediata del modelo energético: «Se produciría un ´Prestige´ en el Mediterráneo», resume.

Aunque sus consecuencias son difíciles de predecir. Entre los oceanógrafos hay varias tesis sobre la evolución y el desplazamiento de un vertido de tal magnitud, con un punto en común: una marea negra en aguas tan tranquilas como las que circundan Balears sería aún más destructiva que en zonas de oleaje intenso, fenómenos atmosféricos explosivos y corrientes fuertes como el Golfo de México. Bastante consenso hay también en torno a la evolución de una mancha que en el caso del vertido del de la ´Deepwater Horizon´ tiene un tamaño equivalente a ocho veces la isla de Mallorca: la corriente principal que mueve las aguas mediterráneas entra por Gibraltar y evoluciona hacia el Este siguiendo la costa de África, con una ramificación vigorosa que sube a la altura de Córcega y Sicilia hacia al norte para adentrarse en el Golfo de Génova y bajar hacia Mallorca, mientras el flujo más importante sigue ruta hacia Líbano y Turquía, antes de regresar por Grecia, la costa croata y la costa adriática italiana para entrar desde el norte a la península ibérica y Balears antes de salir de nuevo por el Estrecho de Gibraltar (ver gráfico).

Según ese modelo dominante (alterado constantemente por variables como el viento, la estación del año, la salinidad o la temperatura del agua), descrito con precisión y maestría por el profesor y geógrafo Diego Compán y perfeccionado y convertido en herramienta de referencia por el doctor en ingeniería Química de la UIB José Ramón Bergueiro, los pozos más peligrosos para Balears son los que tiene Marruecos junto a Gibraltar y los que explora y explota Argelia, la segunda potencia petrolera del Mediterráneo (solo Libia tiene más crudo). También proyectan su sombra sobre las islas los campos petroleros de Tarragona, cuyo declive en los últimos años relaja la amenaza: apenas se extraen ya de ellos 5.000 barriles de petróleo al día, cifra ridícula si se compara con los 60.000 que vomita a diario la fallida plataforma de BP en el Golfo de México.

La buena noticia para Balears, sus costas, su ecosistema marino y sus islas es que las corrientes que rigen el destino del Mediterráneo alejan en gran medida la posibilidad de que un derrame fatal en la sobreexplotada zona de Libia tiña de negro el litoral balear. Aunque en el mar casi todo es posible. «El problema es que nada es descartable. Inicialmente la opción de que nos alcanzase el petróleo libio estaría descartada: el crudo aflora a superficie y se mueve primero por las corrientes de marea y después por las corrientes marinas, a las que hay que sumar el efecto del viento (un 3%). Con todo eso se construye un modelo que varía en función de las circunstancias de cada momento. Y hay un problema añadido: sobre las corrientes de la costa no se sabe nada. Por todo ello no es descartable que un vertido en una plataforma de Libia acabe en Ibiza, Formentera o Mallorca.

Piensa que las corrientes hacen que sea posible que el vertido en el Golfo de México llegue a alcanzar Galicia», detalla el profesor Bergueiro, que hace años definió el modelo de prevención ante un vertido en el Mediterráneo y ahora mismo prepara dos estudios en profundidad para el Gobierno mexicano sobre la amenaza que supone el desastre provocado por BP. Con Bergueiro coincide José Luis López Jurado, científico del Instituto de Estudios Oceanográficos en Balears, que subraya la dificultad a la hora de predecir la evolución de un vertido sobre el que el efecto de las corrientes locales y el viento (siempre variable) «sería decisivo».

Cada vez se corren más riesgos

Es decir, la amenaza son los campos del delta del Ebro, pero la peor pesadilla para las costas baleares flota frente a las costas de Libia y Túnez. Y no solo allí. También en Argelia, patria de la opacidad petrolera en la que sólo cada compañía sabe dónde se está trabajando. «Ese también es un riesgo importante: estos países trabajan como quieren y cada vez se busca en lugares más complicados y peligrosos», resume el profesor Bergueiro. Y en la misma línea se expresa el presidente de la Asociación de Geólogos de Balears, Jesús Duque, para el que el mayor peligro es la inabarcable ambición humana.

«El petróleo se extrae en lugares cada vez más profundos y costosos. Hace treinta años estuve a punto de enrolarme en una plataforma de la Shell en Venezuela y ya entonces había problemas importantes de seguridad. Ahora las operaciones son cada vez más caras y más profundas», sintetiza Duque, en línea con otro geólogo más afín a los intereses petroleros, Mariano Marzo, profesor, eminencia y científico de cabecera en asuntos de exploración del subsuelo mediterráneo, que en un artículo reciente confirmaba que las bolsas de crudo y gas están en aguas casi inaccesibles.

Se disparan así los costes de producción y los riesgos, enjugados según Marzo por una supuesta mejoría tecnológica de efectos hoy observables en el Golfo de México. La cuestión ahora es si esos riesgos crecientes supondrán en los próximos años una amenaza igualmente creciente para una islas que viven de su costa, de su mar y de los turistas que junto a él se solazan. Si así fuera, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, como el Golfo de México, lo tendrían crudo. Y negro.

Diario de Ibiza