Mediterráneo: Haifa Wehbe, sex simbol y voz de los libaneses

jueves, enero 17, 2008

Haifa Wehbe, sex simbol y voz de los libaneses





Es una cantante impresionante y si bien sus salidas de tono apenas llamarían la atención en cualquier televisión de Occidente, en los países de nuestros vecinos árabes la consideran un modelo a seguir ala hora de la liberación o un ejemplo a ocultar en los medios más integristas.
Es famosísima, guapísima y una cantante de éxito. En este blog ya les he hablado muchas veces de ella. Y en el principal también. AQUI más. Este artículo es de Tomás Alcoverro, gran conocedor de Líbano.


Nacida en un remoto pueblo shiita del abrupto sur del Líbano, en Marjayuna, donde vivió con su familia en una modesta casa de dos habitaciones y sin baño, la cantante Haifa Wehbe se ha convertido en el sex simbol de los árabes. Con su canción 'Wa-wa' -La pupa- difundida por todas las emisoras de radio, y cuyo vídeo en el que exhibe sensuales movimientos de su cuerpo, provocativos, a veces casi lascivos, ha ganado una inmensa popularidad.

Haifa rueda una película en Hollywood, ha acompañado al viejo actor egipcio Omar Sharif a la ceremonia de los Oscar, presenta con un famoso futbolista europeo una bebida sin alcohol. La CNN le hizo una entrevista de una hora de duración. Su éxito ha sobrepasado los límites de la canción y del espectáculo de los pueblos de Medio Oriente. Nunca los árabes habían conseguido tener su propio sex simbol internacional.

"Mira la pupa, besa la pupa, deja que se cure, cuando la besas la pupa desapareció".

Es el estribillo que todo el mundo entona de la famosa canción. No es la voz ni la gracia de la letra que Haifa modula con exquisita picardía, las que han conquistado a este público sin fronteras. Haifa, con su erotismo suavizado, pero a flor de piel, conmueve hasta en las ondas de la radio y en las cassetes. Con su arte ligero y con su cuerpo de libertad encarna el espectáculo. Es vedette y danzarina oriental a la vez. Es la turbadora imagen de un nuevo estilo de la canción árabe, tan alejado de la inmortales Um Kalsum y Fairuz.

Su aparición en un casino del Líbano, en Nochevieja, en el teatro de la sala de embajadores que ya ha perdido el brillo de antaño, fue el gran acontecimiento artístico de estas pálidas fiestas de Beirut. Con su larga mata de pelo negro, vestida con breves y ceñidos pantalones de blancos encajes y un transparente y largo velo nupcial que mostraba los encantos de sus piernas desnudas y de su busto, se movía con desparpajo por el escenario con el micrófono en la mano desgranando sus canciones.

Cada vez que se acercaba a las mesas del público, siempre custodiada por sus guardaespaldas de smoking, provocaba un revuelo de los espectadores que casi la rozaban para poder fotografiarse a su lado. Haifa es la fulgurante estrella de Oriente.

Dominando la hermosa bahía de Junie, con sus miles de luces parpadeantes, el cacino del Líbano con su suntuoso vestíbulo, sus escalinatas solemnes, había sido el símbolo de la vida alegre y confiada de antes de las guerras. Desde 1959 y durante dos décadas, este casino, el mayor de Medio Oriente, tuvo la reputación de ser el mejor casino internacional de juego despés del de Montecarlo. Duke Elington, Juliette Greco, Sacha Distel, Dalida, Jhony Holiday, Farid el Atrach, actuaron en su teatro. Recuerdo que uno de sus fascinantes espectáculos en los que deambulaban por el escenario elefantes y blancos caballos mientras en el foro, convertido en canal de agua, navegaba una lancha de vapor.

Haifa Whebe volvió a triunfar en el casino y es la espléndida estrella árabe de la canción. Pero en su pueblo, donde aún vive humildemente su padre, y en cuya plaza mayor cuelga el retrato de su hermano Ahmad, miliciano del Amal muerto en combate con dos soldados israelíes, no es bienvenida. Sus vecinos no la dejaron asistir a su funeral.

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